Mi año sábatico.

Mi año sabático.

 

Cuando decidí tomarme un año sábatico hace 12 meses fue algo impulsivo. No es que de repente leyera sobre el tema o llevara tiempo queriendo hacerlo y por fin me animara. No. Básicamente llevaba una temporada sintiéndome perdida, sintiendo que no tenía la energía de ocuparme de los retos de la maternidad como debía ni de cubrir las necesidades emocionales de mi hija en ese momento. 

Hacer fotos a familias puede desgastar mucho y ya antes había pasado por crisis de trabajo, y la realidad hace un año era que no tenía ganas de ir a las sesiones. No sé si desde fuera todo parece muy fácil, pero cada familia es diferente, cada niño es un mundo y yo tengo que ser capaz de conseguir fotos bonitas independientemente del día que tengan ellos y del día que tenga yo. A veces me siento más psicóloga que fotógrafa.

También me encontraba llena de dudas como las que tenía cuando empecé y a las que había dejado de buscar respuesta con el jaleo del día a día ¿quiero hacer este estilo de fotos? ¿quiero hacer algo diferente? ¿quiero seguir siendo fotógrafa de niños? Y así fue como un día se me encendió una bombillita y pensé: Necesito parar un año. Nada de solo hago 3 sesiones al mes, solo hago una en exterior o cosas parecidas que había intentado en el último año. Necesitaba parar por muchos motivos: por mí, por mi hija, por mis clientes, por mi amor por la fotografía. Y así fue como al aparecer en mi cabeza lo del año sábatico me pareció la mejor idea del mundo y dos días después se lo contaba a todo el mundo y empezaba a rechazar sesiones.

Mi año sábatico. 1

No sé muy bien que contaros de este año poque no siento que haya sido tan diferente. He viajado por periodos más largos y he conseguido hacer cosas como ordenar mis álbumes o retomar la lectura, pero mi día a día no ha cambiado mucho y he seguido haciendo fotos. Si algo he sacado en claro es que no puedo parar de hacer fotos. Y si como dice Jay Shetty en este podcast (que acabo de escuchar) uno de los objetivos de un año de descanso es averiguar si echas de menos tu trabajo o si quieres pepararte para un cambio de vida, yo definitivamente lo he echado de menos. Tanto que he seguido haciendo fotos a amigos o clientes a quienes se lo había prometido, pero me ha despejado mucho un año de no estar pendiente del correo, de organizar facturas o de tener que pasar horas en el ordenador editando. Tanto he desconectado de la edición que estoy mas atrasada en mis fotos personales de lo que estaba antes. Simplemente NO ME APETECÍA NADA EDITAR (sobre este tema ya os hablé aquí).

Una de las cosas que menciona en el podcast es que a veces continuamos sin fin y vamos de una cosa a otra, a otra, a otra, y a otra. Y yo, por mi forma de ser, necesitaba parar en ese camino y averiguar si quería seguir en él. Me da mucho miedo tener una enfermedad o morir sintiendo que no he hecho lo que quería en la vida, que no he disfrutado, que no he evolucionado, y sentía que mi vida estaba tomando un rumbo continuado de días en los que no me planteaba cuestiones fundamentales de mi existencia. Y lo que más me inquietaba era mi papel como madre. No sentía para nada que estuviera siendo la madre que quería ser. No sé si por la presión que sentimos hoy en día de llegar a todo, si por la cantidad de libros sobre educación y maternidad que he leído o porque me daba cuenta de que no tenía nada de paciencia con ella y la exigía mucho más de lo que podía esperar de una niña de 5 años, la realidad es que me acostaba todas las noches con la sensación de que mi hija solo recibía mis sobras y eso me estaba haciendo muy infeliz.

 

Mi año sábatico. 2

Trabajar sola en casa todos los días durante 10 años puede ser muy duro emocionalmente, especialmente si tienes tendencia a ser exigente y a tener bajones como es mi caso. Me he dado cuenta que si no tengo cuidado me aislo y no me apetece estar con grupos de gente. Si además tengo la sensación de que sigo haciendo lo mismo que hace 10 años, que no tengo retos, me deprimo poco a poco sin darme casi ni cuenta tan a gusto en mi casita.

Justo al terminar este periodo de descanso es cuando han empezado a aparecer en mi vida cosas relacionados como es el podcast que os he mencionado antes o el libro «DO Pause» de Robert Poynton que trata sobre la importancia de PARAR, y ya me doy cuenta de que a partir de ahora no hace falta que sea un año entero, sino que tengo que escuchar las señales que me indican que necesito desconectar. Ya sea para estar mas presente con mi hija y no irme a la cama con esa sensación de mala madre, de estar con amigos un fin de semana sin hacer sesiones, de no usar el móvil por las noches, de regalarme una mañana de paseo y museos o una noche en el sofá leyendo en lugar de editando. Porque por increíble que parezca en todo este año habré pasado unas 10 noches en total fuera del ordenador. Todavía me queda mucho por aprender en cuanto a desconexión porque tengo una facilidad asombrosa para perder el tiempo delante de una pantalla. Pero si algo he obtenido de este año (que me siento muy afortunada de poder haberme tomado) es a estar más presente, y a parar y respirar y no ir acelerada por la vida.

Seguro que se me van ocurriendo más cosas que compartir sobre este año, y quería contaros que ahora ofrezco sesiones de fotos motherhood (que me hacen muchísima ilusión) y que por el momento me voy a centrar en trabajar en mi estudio (he quitado de la web las fotos de mis sesiones en exterior y todo), pero supongo que ahora que tengo el blog, ya iré compartiendo poco a poco.

 

¡Gracias por leerme!

Marta

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Marta Schmidt